martes, 7 de enero de 2014

Rutina

            Era de madrugada, sobre las dos o tres de la mañana, como de costumbre estaba tumbado en mi cama con la mirada perdida en la oscuridad. "A lo hecho, techo" me decía. Siempre me pregunto por qué por las mañanas soy un zombie a lo 'The Walking Dead' y por la noche tengo la energía suficiente para correr la maratón. Insomnio. Eso era todo. Todas las noches me desvelaba, me llenaba de pensamientos y mi cabeza estallaba. Overthinking, como dirían los ingleses. 
Recuerdo hasta el más mínimo detalle, cosas que han pasado hace dos años o hace cinco minutos, pensaba en todo y en todos. ¿Por qué? Por el simple hecho de lo rápido que pasa el tiempo. Me cuestiono demasiadas cosas pero no hallo respuesta alguna. A veces me gustaría suprimir lo malo o viviría para siempre en lo bueno. Y así son mis noches, arrepintiéndome de demasiadas cosas y de no haber aprovechado al cien por cien los buenos momentos. 
"Cuando vives de recuerdos significa que estás completamente muerto" yo debería ya de estarlo. Soy una persona demasiado triste y nostálgica. Me paso todo el tiempo frustrado. Básicamente soy una persona aburrida. Cuando el despertador suena a las siete de la mañana mis ojeras me llegan hasta las rodillas. Al llegar al instituto lo primero que hago es respirar hondo e intentar pensar en positivo. Muchas veces me preguntan ¿qué te pasa? mi respuesta es nada, estoy cansado o no dormí bien. Aunque la expresión de mi cara me delata. Envidio a las personas que son muy optimistas y ven la vida de colores, en cambio yo lo veo todo apagado. La verdad que el colegio no me agrada mucho, la gente es muy hipócrita y los profesores muy exigentes. No llevo nada las asignaturas al día y siempre me estreso. Al sonar el timbre, salgo disparado cual bala para llegar a tiempo a coger la guagua. Por fin ya estoy en casa, en el almuerzo como con ansiedad y siempre termino antes que los demás, entro a mi cuarto y estoy a salvo. Vuelvo a ser yo.